Antes de la fotografía, la Academia marcaba cómo se pintaba: proporción, acabado, el tema "correcto". Había que copiar el mundo con detalle, porque no había otra forma de mostrarlo.

Después llegó la foto y copiaba mejor, más rápido y más barato. Los impresionistas dejaron de competir con copiar lo real y fueron por representar lo que sentían de lo que veían. A ellos los trataron de estafadores, los vetaban, prohibían y no vendían sus cuadros. Con el tiempo se entendió qué estaban haciendo.

La foto tampoco mató a la pintura. Se siguió pintando como se seguirá sacando fotos y se seguirá filmando cine. Una cosa no borró a la otra, le sumó una capa.

Con la IA me pasa lo mismo. Puedo hacer una imagen o un video de algo que nunca pasó, y no me importa que no sea real.

Si la uso solo para abaratar algo que se podría filmar de verdad, casi siempre queda mal. Lo que me interesa es otra cosa: poder transmitir lo que siento, aunque no haya pasado.

Lo que queda escaso es el criterio.